El especial microclima de Jabugo junto a sus extensas dehesas constituyen un entorno perfecto para la cría del cerdo ibérico puro. Las dehesas de Jabugo están formadas por extensos bosques de encinas y alcornoques, donde abundan también las hierbas aromáticas como el tomillo y el romero, que se convierten en un excelente complemento en la dieta de nuestros cerdos.
En estos espacios naturales considerados como uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa conviven con el cerdo ibérico, además de otras especies ganaderas, numerosas especies salvajes como el ciervo, el jabalí o el águila imperial.